8 de septiembre de 2015

Diario de Edimburgo

 SOL 15

Perdonadme la fricada. Estoy leyendo El marciano, de Andy Weir, y no lo he podido evitar, porque me siento un poquito como Mark Watney: sola y rodeada de peligro.

Pero vayamos por partes: lo primero, siento mucho la baja actividad del blog. La verdad es que he disfrutado mucho con él, pero durante los últimos tiempos he dudado más de lo que me gustaría sobre lo que realmente quiero que me aporte a nivel personal y de lo que yo misma quiero aportar. Eso, unido a un verano bastante movidito, ha dado como consecuencia que prácticamente se paralizaran los motores.

¿Qué estoy haciendo en Edimburgo? Pues no lo sé ni yo. Si habéis visto Orange is the new black, hay una escena memorable de la primera temporada en la que Chapman le dice a una adolescente que lo peor de la cárcel no son la falta de comodidad, los retretes sin puerta ni el riesgo de violación: lo peor de la cárcel es que te enfrenta contigo misma. No tienes a dónde ir, no tienes con quién escapar, no hay excusas. Sois tú y la verdad sobre ti misma.


Pues yo creo que me vine a Edimburgo precisamente escapando de esa sensación, y lo que he hecho ha sido darme de bruces con ella.

Os habrán hablado de la crisis de los veintitantos. Os la resumo: por primera vez en la vida, no actúas por inercia. Ya no vas al colegio, ya no vas a la universidad, no tienes que estudiar, no tienes que verte con tus amigas cada fin de semana huyendo de la rutina de la semana porque no tienes rutina. Por primera vez sois tú y la verdad sobre ti misma, nada más, nada menos.

Pueden pasar dos cosas: que seas una persona poco soñadora, con los pies muy firmes en la tierra, probablemente con una carrera que tiene salidas por doquier y un sueldo decente a la vuelta de la esquina, quizá ya pareja y hasta piso. Y entonces, te va de puta madre, porque tienes tantas cosas que hacer que no tienes tiempo de enfrentarte a ti misma. De hecho, tales palabras te sonarán a chino. "¿Enfrentarme a mí misma? No me hagas perder el tiempo, tengo que hacer la comida para el tupper que me llevo mañana a la oficina". Probablemente pases por la vida con poca pena y mucha gloria, pero sin comprender una puta mierda. Me da envidia, para qué lo voy a negar.

La segunda opción es... que seas como yo. Vaya putada, de verdad que lo siento. Lo único que te (nos) diferencia de los demás es que eres (somos) consciente(s). Y como ser consciente molesta, tratas de escapar, pero no lo consigues. 

Yo ahora mismo estoy en Edimburgo, durmiendo en un cuarto de un edificio antiquísimo. con ratones y potencialmente asesinos escapes de gas, gastando mis ahorros y buscando algo que no encuentro por ninguna parte. Me siento más sola que cuando estaba en casa, pero cuando estaba en casa no podía soportar sentirme incompleta a pesar de estar rodeada de gente. ¿Resumen? Esté donde esté, solo me tengo a mí misma. Y mientras no haga las paces conmigo misma, mientras no sea consciente de que cenar una pizza viendo una peli con tu novio es un descanso de la vida y no la forma de escapar de ella, dará igual a dónde me vaya corriendo.

Ok, me he pasado de trágica. Seguiré con el Diario de Edimburgo pero la próxima vez os traigo cosas más bonitas, como un tour de Harry Potter que ya estoy preparando :)



3 comentarios:

  1. Bueno, a veces necesitamos escapar de todo ;)

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  2. En ocasiones las experiencias así vienen bien. A lo mejor te aclaran el camino en la vida.

    Yo se supone que estoy centrada, pero he escogido una carrera con poca salida profesional, y me voy a hacer un máster a una ciudad muy lejos de la mía, aún teniendo una enfermedad crónica que en cualquier momento me puede tumbar en la cama. Es eso o quedarme en casa sentada dejando que los demás me cuiden. Esa es mi crisis de los veintitantos, así que ánimo, nos pasa a todos.

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  3. Hola... guau he leído esta entrada y dije esta chica me entiende. Me pasa exactamente lo mismo, y supongo que si, que es la tan famosa crisis de los 20 y tanto.. pero tal como dices no le pasa a cualquiera, creo que le pasa a los que se cuestionan las cosas, a los que miran dentro suyo, a los que estan consigo mismos al menos un rato en el día.. te super entiendo. Y que interesante eso de la cárcel, parece tan cierto!
    Edimburgo, que lugar hermoso debe ser!!
    En mi caso me encuentro en la misma crisis en la otra punta del mundo, en Argentina.. espero pronto salir del pozo en el que estoy.. y te deseo lo mismo. Es bueno saber que aunque tan lejos en el mundo existan personas que pasan por lo mismo que uno.
    un beso!

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