Es una pregunta que me han hecho más de una vez y que no es tan fácil de responder como podría parecer. ¿Cómo he llegado yo a ser editora? A pesar de ser una industria con un peso importante en el PIB español, ser editor no es un trabajo del que se hable habitualmente en las clases de la ESO. Sí, se habla mucho de informática, de enfermería, ingeniería o traducción, pero son pocos los alumnos que lanzan la pregunta ¿Qué hay que estudiar para ser editor?, y menos aún, los profesores que saben responderla. Sin embargo, se trata de un trabajo vocacional que tarde o temprano acaba golpeando al que ha nacido para los libros.
A día de hoy, para ser editor no existe un grado universitario como tal en nuestro país, y lo cierto es que me sorprende, porque material hay de sobra para llenar los cuatro años de aprendizaje. Sin embargo, se le sigue tratando como a un "oficio" a la antigua, en el cual uno empieza como aprendiz, si tiene suerte de colocarse bajo el amparo de un maestro, y conseguir vivir de él (como de la escritura) se convierte a veces en un sueño. No soy ni la primera ni la última que piensa que el negocio editorial necesita un buen lavado de cara, pero no quiero dedicarle la entrada a ese tema, sino a las posibilidades que tiene hoy el chico o la chica de diecisiete años que sale del instituto para entrar en la universidad y piensa: "Yo quiero ser editora, ¿qué tengo que hacer?".
Espero que vuestra vuelta de las vacaciones esté siendo lo más llevadera posible... pienso que para lograrlo el truco es rodearse de lo que a uno le gusta, ¿no creéis? Y la literatura y las series suelen tener un papel fundamental en estos casos. Como ya os he contado alguna vez, soy fan de la saga Outlander (Forastera para los que la conocíamos antes de la serie) y por suerte su segunda temporada vuelve dentro de muy poquito, así que he pensado en escribir esta entrada para ir abriendo boca :)
El año pasado estuve en Reino Unido unos cuantos meses, principalmente en Escocia. No es que fuera allí con la intención de hacer un Tour de Outlander (que por cierto, los hay y son carísimos), pero durante los tres meses que estuve, tuve la oportunidad de visitar y recorrer muchos de los lugares que aparecen en las novelas y algunos de los escenarios que se utilizaron para rodar la primera temporada de la serie. Como fan de Forastera y amante de las tierras en las que la historia sucede, me fue imposible no emocionarme cada vez que pisaba uno de estos lugares, y más difícil aún es no hacerlo mientras recorres las Highlands al tiempo que alguien te cuenta la triste historia de los clanes y el intento fallido de independencia a manos del Bonnie Prince Charlie.
¡Hola a todos! Han pasado seis meses desde la última vez que publiqué una entrada en el blog. Me da vergüencita, la verdad, pero NO voy a mentiros, no baby. En los últimos tiempos, publicar en el blog se había convertido más en una obligación que en algo que verdaderamente disfrutara, y eso se nota en la poca cantidad de entradas de los últimos meses en los que aún venía por aquí. ¿El motivo? Ni más ni menos que una terrible, poderosa, imposible-de-ignorar falta de inspiración en lo que a ser blogger se refiere. Después de cuatro años, quinientos seguidores y cincuenta mil visitas... Aún no sabía qué significaba este blog para mí. No siento esa falta en otros aspectos de mi vida, sin embargo. Inspiración para escribir es lo que me ha sobrado en los últimos meses: entre abril y diciembre de 2015 escribí la tercera y última parte de una trilogía que, crucemos los dedos, es más que posible que vea la luz y se publique (ya os daré más detalles al respecto). Desde diciembre no he dejado de corregirla (empezando por el primer libro, también os hablaré en el futuro de los beneficios de dejar reposar una novela durante años si hace falta) y también he empezado otra novela que llevaba tiempo en el tintero y que escribiré durante este año 2016: será la quinta que escriba. ¿Por qué os cuento todo esto? Porque, evidentemente, ese torrente de creatividad en lo que a la ficción se refiere hace que pase muchas horas a la semana escribiendo. Por otro lado, mi trabajo como editora también me obliga a dedicarle muchas otras horas a corregir, leer, reescribir, repasar, maquetar... Y al final, todo lo que hago implica estar frente al ordenador el día entero. ¿Cuántas ganas quedan después para acudir a la blogosfera, teniendo también en cuenta esa falta de inspiración respecto a lo que este blog significa para mí?
Ya os lo digo yo: ninguna.
Pero lo cierto es que creo haber encontrado el camino de vuelta a mi relación con Blogger, y este pasa por empezar a admitir la realidad, a confiar en mí misma y darle a cada cosa su lugar.
De nada sirve empecinarse en algo que no me funciona: devorar libros (en la mayor parte, las mismas novedades siempre), escribir reseñas sin parar que a veces son casi iguales en muchos los blogs, comentar a otros todos los días y hacerse con seguidores constantemente... Para mí tenía mucho sentido en 2012 y 2013, pero ahora ni puedo, ni es lo que me interesa. Es muy probable que a algunos sí os funcione y os apasione, y os lo respeto, porque implica una entrega que merece ese respeto, pero dado mi trabajo y mi vida como escritora, a mí ya me es imposible.
Pero no pasa nada :) He hecho las paces conmigo misma y me he preguntado qué quiero realmente de este sitio.
Y lo que quiero es un sitio mucho más personal, en el que habrá reseñas, por supuesto, pero más que hablar de otros, predominará hablar de lo que yo sé y puedo contar, es decir: del mundo de la edición, la escritura y la literatura desde una perspectiva mucho más amplia que la de las reseñas. Espero de corazón que todo lo nuevo que traigo para contaros os interese, aunque solo sea a unos cuantos.
Será, once and for all, mi rincón. Un blog de escritora y de editora.
Perdonadme la fricada. Estoy leyendo El marciano, de Andy Weir, y no lo he podido evitar, porque me siento un poquito como Mark Watney: sola y rodeada de peligro.
Pero vayamos por partes: lo primero, siento mucho la baja actividad del blog. La verdad es que he disfrutado mucho con él, pero durante los últimos tiempos he dudado más de lo que me gustaría sobre lo que realmente quiero que me aporte a nivel personal y de lo que yo misma quiero aportar. Eso, unido a un verano bastante movidito, ha dado como consecuencia que prácticamente se paralizaran los motores.
¿Qué estoy haciendo en Edimburgo? Pues no lo sé ni yo. Si habéis visto Orange is the new black, hay una escena memorable de la primera temporada en la que Chapman le dice a una adolescente que lo peor de la cárcel no son la falta de comodidad, los retretes sin puerta ni el riesgo de violación: lo peor de la cárcel es que te enfrenta contigo misma. No tienes a dónde ir, no tienes con quién escapar, no hay excusas. Sois tú y la verdad sobre ti misma.
Pues yo creo que me vine a Edimburgo precisamente escapando de esa sensación, y lo que he hecho ha sido darme de bruces con ella.
Os habrán hablado de la crisis de los veintitantos. Os la resumo: por primera vez en la vida, no actúas por inercia. Ya no vas al colegio, ya no vas a la universidad, no tienes que estudiar, no tienes que verte con tus amigas cada fin de semana huyendo de la rutina de la semana porque no tienes rutina. Por primera vez sois tú y la verdad sobre ti misma, nada más, nada menos.
Pueden pasar dos cosas: que seas una persona poco soñadora, con los pies muy firmes en la tierra, probablemente con una carrera que tiene salidas por doquier y un sueldo decente a la vuelta de la esquina, quizá ya pareja y hasta piso. Y entonces, te va de puta madre, porque tienes tantas cosas que hacer que no tienes tiempo de enfrentarte a ti misma. De hecho, tales palabras te sonarán a chino. "¿Enfrentarme a mí misma? No me hagas perder el tiempo, tengo que hacer la comida para el tupper que me llevo mañana a la oficina". Probablemente pases por la vida con poca pena y mucha gloria, pero sin comprender una puta mierda. Me da envidia, para qué lo voy a negar.
La segunda opción es... que seas como yo. Vaya putada, de verdad que lo siento. Lo único que te (nos) diferencia de los demás es que eres (somos) consciente(s). Y como ser consciente molesta, tratas de escapar, pero no lo consigues.
Yo ahora mismo estoy en Edimburgo, durmiendo en un cuarto de un edificio antiquísimo. con ratones y potencialmente asesinos escapes de gas, gastando mis ahorros y buscando algo que no encuentro por ninguna parte. Me siento más sola que cuando estaba en casa, pero cuando estaba en casa no podía soportar sentirme incompleta a pesar de estar rodeada de gente. ¿Resumen? Esté donde esté, solo me tengo a mí misma. Y mientras no haga las paces conmigo misma, mientras no sea consciente de que cenar una pizza viendo una peli con tu novio es un descanso de la vida y no la forma de escapar de ella, dará igual a dónde me vaya corriendo.
Ok, me he pasado de trágica. Seguiré con el Diario de Edimburgo pero la próxima vez os traigo cosas más bonitas, como un tour de Harry Potter que ya estoy preparando :)
Ya lo anunciaron ellos en su twitter, así que creo que ya puedo anunciarlo yo por aquí. Como leéis en el tweet, ¡me incorporo como editora al equipo de 2deLetras!
Por si no la conocéis, 2deLetras es una editorial joven e independiente con sede en Madrid. Llevan un recorrido corto pero intenso, de hecho son bastante conocidos en la blogosfera por haber publicado libros de dos blogueras: Inifnite, de May R Ayamonte, y recientemente Los Mundos de Täryenn, de Laura Tejada.
Tengo que reconocer que estoy bastante emocionada (y asustada). Como ya he contado alguna vez, me gustaría pasarme la vida escribiendo y, puesto que escribir hoy en día no da para vivir, editando. Y trabajar de editora es a priori mucho más difícil de lo que podría parecer, casi tanto como publicar, de hecho, así que me siento bastante afortunada de tener esta oportunidad apenas unos meses después de terminar los estudios que me han llevado por este camino.
Así que quiero agradecer (de nuevo) a Verónica y Manel por confiar en mí, espero cumplir con las expectativas, ¡estoy deseando ponerme a trabajar! Sin duda seguiré con el blog, pero ahora como profesional oficial de este mundo :), por lo que espero que el contenido a partir de ahora sea mucho mejor.
Por supuesto, si tenéis alguna duda o queréis saber algo sobre la editorial podéis escribirme, pero lo ideal será que paséis por su página web oficial y les preguntéis directamente a ellos, estoy segura de que estarán encantados de responderos.
Si hay una película que marcó mi infancia, esa es Jurassic Park. Cuando salió yo tenía apenas tres años, edad impresionable donde las haya, así que "los dinos" tienen un lugar especial en mi mente que comparten con otros como Harrison Ford en el papel de Indiana Jones. Entre el del látigo, Jurassic Park y posteriormente Lara Croft por mucho tiempo el trabajo de arqueóloga me parecía la cosa más guay del mundo.
¿Por qué cuento esto? Porque creo que esta película está siendo criticada de dos formas muy distintas por dos clases de público: los que la están catalogando de espectáculo banal, comercial e insultante (y quizá tengan razón) y los que pasamos por alto los fallos que sabemos que tiene porque, qué demonios, nos ha devuelto a esos seres que tanto admirábamos en nuestra infancia, nos ha vuelto a hacer sentir emocionados, asustados, y con los pelos de punta, nos ha vuelto a hacer vibrar en nuestro asiento al rugido del T-rex. Así que, básicamente, piensa en cual de esos dos grupos te encuentras y sabrás si te merecerá la pena ir a ver la película. Para mí, por supuesto que la ha merecido.
Empecemos por lo bueno. Lo primero, vemos un parque, por fin, abierto al público y lleno de miles de personas. Lo mejor de esta película es que han sabido satisfacer dos necesidades que el público tenía. Una es la que ya he dicho, la necesidad de ver el parque en funcionamiento (aunque me habría gustado ver alguna más tensa con los asistentes). La segunda tiene que ver con el sentimiento que generan los dinosaurios: por mucha gente que se coman, nunca tenemos la sensación de que sean "los malos" de la película. Creo que el espectador, ya desde la primera película, los percibe casi como los héroes por muy malos que se les intente hacer parecer. En cada una de las películas hemos tenido escenas en las que se plasma de forma evidente que el dinosaurio no es el villano, y al final son ellos los que se llevan toda nuestra simpatía. Esta es la primera película de todas, sin embargo, que se atreve a explotar esa sensación y a llevarla más lejos, hasta el punto en el que hombre y dinosaurio se ponen de acuerdo y parecen ser capaces de convivir. (Spoiler: es cierto que al final exageran mucho con esa miradita entre el velocirraptor y el "domador", pero quitando esta a mí me encantaron el resto de escenas en las que aparece esta conexión).