¡Dos entradas en el mismo día!
En realidad esta segunda entrada no pretende contar nada demasiado especial. Simplemente me acaba de pasar algo curioso y quería contárselo a alguien a quien también pudiera parecerle curioso.
Dentro de dos días es mi cumpleaños. Ya tuve un pequeño regalito ayer, y hoy me han dado otro. No tan pequeño. Ni mucho menos. Se trata del "Ulysses" de Joyce, la meca de cualquier lector que se precie. Y es especialmente importante porque...
1. ¡Ya soy Filóloga Inglesa! Y lo conseguí hace relativamente poco tras haber tenido graves problemas con una profesora debido a un problema con un examen de... ¡Literatura del Modernismo! De la cual el Ulysses es uno de sus máximos exponentes.
y...
2. La persona que me lo ha regalado lo hecho sin ser consciente del hecho de que toda la acción se desarrolla en un solo día (a pesar de la densidad del libro) y que ese día no es otro que...¡¡el 16 de Junio!!!
:D:D:D:D sí, lo sé, pero no os riáis de mi ingenua felicidad!!
Gracias Quintana :)
16 de junio de 2013
Reseña - Los días que nos separan
¡Buenas, mis lectores! Wiiiiiiiiiiiiiiiiii!! ¡Esto poco a poco va levantando cabeza! Por supuesto aún me faltan muchas cosas que aprender, no tengo muy claros ciertos detalles técnicos, ni cómo expandir sus fronteras... (y ojo a esa decoración, ¡necesita un buen repaso!) Pero parece que esto va cobrando vida.
Sí, por fin he tenido la oportunidad de leer la novela ganadora del concurso "La Caixa/ Plataforma", el motivo, como ya dije más abajo, por el cual comencé este blog. La blogosfera está ya llena de reseñas de este libro (que ya lleva unos meses publicado) la mayoría de ellas muy positivas, pero es que hasta hace apenas unos días no he tenido el libro en mis manos (en París no es fácil encontrarlo ^^ )

Título: Los
días que nos separan
Autora: Laia Soler
Editorial: Plataforma
Neo
Nº Páginas: 416
Precio: 17 €
Sinopsis
Abril
está obsesionada con sus sueños. Desde que se cruzó con ese desconocido en la
biblioteca, él se le aparece cada vez que se queda dormida. En su mundo
onírico, el chico es Víctor, un burgués de la Barcelona de 1914, y ella… Ella
ni siquiera es ella misma, sino Marina, una obrera que vive en el mismo
edificio que Víctor.
Mientras la historia de los dos jóvenes del pasado avanza noche tras noche, Abril
lucha por mantenerse al margen de las emociones de Marina e intenta descubrir
qué significan esos sueños.
Opinión personal
Mis sentimientos con respecto a esta novela han variado mucho desde la primera vez que leí su título en la pantalla de mi móvil, en un tweet escrito por Plataforma Neo en el que informaban del nombre de la ganadora del concurso. En aquel entonces yo estaba más preocupada por saber qué había hecho yo mal, si servía como escritora, si algún día alcanzaría mi sueños... las dudas y los miedos eran mucho, pero poco a poco fui comprendiendo que así es la vida, que hay que seguir intentándolo y que esta vez le ha tocado a Laia, pero con trabajo e ilusión a lo mejor la próxima soy yo.
Y ahora... me siento identificada con ella y con su escritora. En cada página he podido respirar el mismo aire de ilusión que respiraba mientras escribía la mía, la que presenté al concurso.
Para empezar, me lo leí en un abrir y cerrar de ojos. Te engancha desde el principio y ¡qué dificil fue apartarlo y seguir leyendo más tarde! Por supuesto eso también puede querer decir que la historia es fácil, llevadera y casi simplona... y si, un poco lo es, pero también es bonita.
La intención de experimentar con la estructura y los narradores me parece muy honorable, se aleja de la narración plana y sin cambios de la gran parte de libros que se lee hoy en día y (salvando las distancias) nos acerca un poco a las grandes obras del modernismo (curiosamente la época en la que está ambientada la mitad de la historia), cosa que particularmente me llamó la atención: a mi también me gusta jugar con las múltiples posibilidades que nos ofrece la literatura en ese sentido. He pensado bastante en si yo lo habría hecho de la misma manera, Marina hablando en presente y primera persona, y la parte de Abril narrada por una tercera omnisciente, en pasado, ya que precisamente la narradora, la protagonista, es Abril, cuya historia ocurre en el presente, mientras que Marina pertenece a un pasado ya muerto (...ejem, es una manera de decirlo) Sin embargo de esta manera se siente con más fuerza aún la intrusión de este pasado en un tiempo que no es el suyo: Marina lo abarca todo con sus palabras, y poco a poco se va haciendo con la vida de Abril. Sin embargo, para mí la protagonista de esta historia sigue siendo Abril (cosa con la que muchos no estarán de acuerdo) aunque se vea un poco eclipsada en la narración por Marina, y he de reconocer que para mí este es uno de los puntos flojos de la novela... los capítulos del presente quedan un poco...¿insustanciosos? comparados con los del pasado. Les habría dado más peso a los del presente, ya que repito que para mí la que “manda” es Abril, pero una vez más, eso es algo personal y si la autora lo ha preferido hacer así sus motivos tendrá.
Otro de los puntos que algunos lectores han encontrado un poco flojos es que la historia es algo previsible. No completa, pero sí algunas cosas: desde el principio, la primera página, se introduce al lector de lleno en una historia de amor de dos personas que se conocen en una biblioteca y que sienten un escalofrío al rozar sus manos... El final de un modo u otro también se intuye, no el cómo, pero si el qué (no desarrollo más esta idea, los que ya la han leído lo entenderán).
En cuanto a los personajes, el hecho de que ames a algunos y odies a otros significa que están bien conseguidos. Y a pesar de todo, me habría gustado saber más del protagonista masculino, tanto el de la historia A como el de la historia B. Hay un exceso de Marina por aquí, Marina por allá... Marina malhumorada y seria por todos lados. Claro que siendo ella la narradora, lo contrario sería un poco difícil. Pero aún así, me da la impresión que el papel del chico es el de enamorarse enseguida, me falta más de su antes y su después, de su definición y evolución como personaje, algo así como lo que se siente con Darcy y Lizzy en Orgullo y Prejuicio (ya que de hecho, creo que el personaje de Victor tiene bastante similitudes con Darcy). Los secundarios están bien, sobre todo, como se ha dicho por ahí, hay que destacar a los siempre fieles amigos de Abril, que le ofrecen más de una nota graciosa a la novela, y por supuesto su hermano Cisco, uno de mis personajes favoritos.
En general, es una decente primera novela (publicada, ya que leí por ahí que esta era la cuarta novela de Laia), aunque por supuesto se nota en algunas cosas que todavía no se trata de una escritora profesional. Cuando yo repaso lo que escribo, siempre me parece que lo que estoy diciendo podría no interesarle al lector, que me estoy centrando mucho en algunas cosas y poco en otras, que a veces parece que estuviera escribiendo un diario personal... cosas que no veo en libros de autores más experimentados. Sin embargo, sí que he reconocido alguna de esas cositas en el libro de Laia, esos mismos errores fruto de la juventud y de las ganas de hacerlo bien, pero que la madurez y la experiencia aún no han sabido limar. Del mismo modo que poco a poco espero que desaparezcan de mis libros, seguro que del próximo libro de Laia que reseñe habrá ya poco o nada que decir al respecto. Es una novela bonita y completa, en la que veo bastantes ingredientes de la clase de literatura que nos gusta hoy en día. Es decir, que si durante el romanticismo se llevo cierto estilo, durante el realismo otro, etc, etc... creo que hoy en día a los lectores y escritores nos gusta algo que conjugue mucho de estos estilos, y probablemente la seña de identidad del estilo actual sean la sorpresa, las casualidades, hasta cierto punto el destino. Como si todo se pusiera de acuerdo para llegar a un punto concreto, a un final que debería resultar inesperado pero del que sin embargo hemos tenido muchas claves a lo largo del libro (extiendo esto más abajo). Creo que actualmente nos vemos muy influenciados por este tipo de historias (El Sexto Sentido nos afectó mucho XD). Y particularmente, ¡me encanta!
¿Y qué hay del libro como objeto?¡Me encanta tocarlo! He de decir que la imagen de la portada en efecto no etá muy relacionada, más allá del hecho de que la chica parece estar durmiendo... pero por el contrario me encanta el color, la letra, la forma, el tacto y hasta el peso.
6,5/10
SPOILER (¡¡No sigas leyendo si aún no has leído el libro!!)
Para mí, solo por el detalle de “odio el mar” en la página 100 ya justifica la compra y lectura del libro. Me encantan los detalles, y de verdad que solo por ese en concreto ya merece la pena la novela, sobre todo porque luego no está explicado al lector como si este fuera imbécil, en una conversación posterior en la cual alguien dice “¡oh, por eso odiabas el mar!”, sino porque queda ahí, depende de tu memoria. Si prestaste atención, podrás disfrutar de esa maravilla tan triste. Si no, qué pena, no te darás cuenta hasta que vuelvas a leerlo.
Y eso me lleva a lo siguiente. Esas palabras están indudablemente insertadas ahí por un motivo especial (de hecho, cuando las leí me parecieron un poco raras y forzadas). Pero hay otras palabras, en concreto unas palabras de Marina, que no veo tan claro si Laia escribió con segundas intenciones, y que de ser así, acrecentan aún más la belleza, la tristeza y la ironía de la vida y de este libro en concreto. Se trata de la conversación que Cisco y Marina mantienen en el primer capítulo, cuando este la informa de que ha muerto el Archiduque de Austria, y ella responde que tal cosa no debería importarle ni afectarle. “A mí me importa lo que pasa entre estas cuatro paredes, que es donde vive mi familia; mientras no pasemos frío ni hambre, qué más dará lo que le pase a un archiduque desconocido”. ¿Estaba Laia pensando en el final de su libro cuando escribió estas palabras, pensando en que esas mismas palabras se volverían contra ella y que lo que ahora parece no importarle poco después cambiaría su vida para siempre?
¡Perdón, cuatro años diseccionando libros en la facultad han hecho mella en mí! :D
Y ahora... me siento identificada con ella y con su escritora. En cada página he podido respirar el mismo aire de ilusión que respiraba mientras escribía la mía, la que presenté al concurso.
Para empezar, me lo leí en un abrir y cerrar de ojos. Te engancha desde el principio y ¡qué dificil fue apartarlo y seguir leyendo más tarde! Por supuesto eso también puede querer decir que la historia es fácil, llevadera y casi simplona... y si, un poco lo es, pero también es bonita.
La intención de experimentar con la estructura y los narradores me parece muy honorable, se aleja de la narración plana y sin cambios de la gran parte de libros que se lee hoy en día y (salvando las distancias) nos acerca un poco a las grandes obras del modernismo (curiosamente la época en la que está ambientada la mitad de la historia), cosa que particularmente me llamó la atención: a mi también me gusta jugar con las múltiples posibilidades que nos ofrece la literatura en ese sentido. He pensado bastante en si yo lo habría hecho de la misma manera, Marina hablando en presente y primera persona, y la parte de Abril narrada por una tercera omnisciente, en pasado, ya que precisamente la narradora, la protagonista, es Abril, cuya historia ocurre en el presente, mientras que Marina pertenece a un pasado ya muerto (...ejem, es una manera de decirlo) Sin embargo de esta manera se siente con más fuerza aún la intrusión de este pasado en un tiempo que no es el suyo: Marina lo abarca todo con sus palabras, y poco a poco se va haciendo con la vida de Abril. Sin embargo, para mí la protagonista de esta historia sigue siendo Abril (cosa con la que muchos no estarán de acuerdo) aunque se vea un poco eclipsada en la narración por Marina, y he de reconocer que para mí este es uno de los puntos flojos de la novela... los capítulos del presente quedan un poco...¿insustanciosos? comparados con los del pasado. Les habría dado más peso a los del presente, ya que repito que para mí la que “manda” es Abril, pero una vez más, eso es algo personal y si la autora lo ha preferido hacer así sus motivos tendrá.
Otro de los puntos que algunos lectores han encontrado un poco flojos es que la historia es algo previsible. No completa, pero sí algunas cosas: desde el principio, la primera página, se introduce al lector de lleno en una historia de amor de dos personas que se conocen en una biblioteca y que sienten un escalofrío al rozar sus manos... El final de un modo u otro también se intuye, no el cómo, pero si el qué (no desarrollo más esta idea, los que ya la han leído lo entenderán).
En cuanto a los personajes, el hecho de que ames a algunos y odies a otros significa que están bien conseguidos. Y a pesar de todo, me habría gustado saber más del protagonista masculino, tanto el de la historia A como el de la historia B. Hay un exceso de Marina por aquí, Marina por allá... Marina malhumorada y seria por todos lados. Claro que siendo ella la narradora, lo contrario sería un poco difícil. Pero aún así, me da la impresión que el papel del chico es el de enamorarse enseguida, me falta más de su antes y su después, de su definición y evolución como personaje, algo así como lo que se siente con Darcy y Lizzy en Orgullo y Prejuicio (ya que de hecho, creo que el personaje de Victor tiene bastante similitudes con Darcy). Los secundarios están bien, sobre todo, como se ha dicho por ahí, hay que destacar a los siempre fieles amigos de Abril, que le ofrecen más de una nota graciosa a la novela, y por supuesto su hermano Cisco, uno de mis personajes favoritos.
En general, es una decente primera novela (publicada, ya que leí por ahí que esta era la cuarta novela de Laia), aunque por supuesto se nota en algunas cosas que todavía no se trata de una escritora profesional. Cuando yo repaso lo que escribo, siempre me parece que lo que estoy diciendo podría no interesarle al lector, que me estoy centrando mucho en algunas cosas y poco en otras, que a veces parece que estuviera escribiendo un diario personal... cosas que no veo en libros de autores más experimentados. Sin embargo, sí que he reconocido alguna de esas cositas en el libro de Laia, esos mismos errores fruto de la juventud y de las ganas de hacerlo bien, pero que la madurez y la experiencia aún no han sabido limar. Del mismo modo que poco a poco espero que desaparezcan de mis libros, seguro que del próximo libro de Laia que reseñe habrá ya poco o nada que decir al respecto. Es una novela bonita y completa, en la que veo bastantes ingredientes de la clase de literatura que nos gusta hoy en día. Es decir, que si durante el romanticismo se llevo cierto estilo, durante el realismo otro, etc, etc... creo que hoy en día a los lectores y escritores nos gusta algo que conjugue mucho de estos estilos, y probablemente la seña de identidad del estilo actual sean la sorpresa, las casualidades, hasta cierto punto el destino. Como si todo se pusiera de acuerdo para llegar a un punto concreto, a un final que debería resultar inesperado pero del que sin embargo hemos tenido muchas claves a lo largo del libro (extiendo esto más abajo). Creo que actualmente nos vemos muy influenciados por este tipo de historias (El Sexto Sentido nos afectó mucho XD). Y particularmente, ¡me encanta!
¿Y qué hay del libro como objeto?¡Me encanta tocarlo! He de decir que la imagen de la portada en efecto no etá muy relacionada, más allá del hecho de que la chica parece estar durmiendo... pero por el contrario me encanta el color, la letra, la forma, el tacto y hasta el peso.
6,5/10
SPOILER (¡¡No sigas leyendo si aún no has leído el libro!!)
Para mí, solo por el detalle de “odio el mar” en la página 100 ya justifica la compra y lectura del libro. Me encantan los detalles, y de verdad que solo por ese en concreto ya merece la pena la novela, sobre todo porque luego no está explicado al lector como si este fuera imbécil, en una conversación posterior en la cual alguien dice “¡oh, por eso odiabas el mar!”, sino porque queda ahí, depende de tu memoria. Si prestaste atención, podrás disfrutar de esa maravilla tan triste. Si no, qué pena, no te darás cuenta hasta que vuelvas a leerlo.
Y eso me lleva a lo siguiente. Esas palabras están indudablemente insertadas ahí por un motivo especial (de hecho, cuando las leí me parecieron un poco raras y forzadas). Pero hay otras palabras, en concreto unas palabras de Marina, que no veo tan claro si Laia escribió con segundas intenciones, y que de ser así, acrecentan aún más la belleza, la tristeza y la ironía de la vida y de este libro en concreto. Se trata de la conversación que Cisco y Marina mantienen en el primer capítulo, cuando este la informa de que ha muerto el Archiduque de Austria, y ella responde que tal cosa no debería importarle ni afectarle. “A mí me importa lo que pasa entre estas cuatro paredes, que es donde vive mi familia; mientras no pasemos frío ni hambre, qué más dará lo que le pase a un archiduque desconocido”. ¿Estaba Laia pensando en el final de su libro cuando escribió estas palabras, pensando en que esas mismas palabras se volverían contra ella y que lo que ahora parece no importarle poco después cambiaría su vida para siempre?
¡Perdón, cuatro años diseccionando libros en la facultad han hecho mella en mí! :D
13 de junio de 2013
Reseña - Donde los árboles cantan
¡¡¡Buenos días, lectores!!!
¡He aquí, por fin, mi primera reseña! La que ayer no me dejaron terminar de escribir, como ya os conté. No es casualidad que se trate de un libro de Laura Gallego, ya que (como para muchos otros lectores de mi generación) es una de mis escritoras favoritas, y probablemente la que más me ha marcado desde que con 12 años leyese por primera vez un libro suyo.
Sin embargo, se trata de una reseña algo tardía, ya que el libro se publicó el año pasado y la blogosfera está llena de reseñas de él. Soy consciente de ello, así que para ofrecer una visión personal y algo diferente al resto, escribiré la mía sin haber leído ninguna otra, para no verme influenciada y que sea lo más genuina posible. Por tanto, no se qué cosas se habrán dicho sobre la obra (aunque algunas me las puedo imaginar), pero en mí ha despertado sentimientos encontrados.

Título: Donde los árboles cantan.
Autora: Laura Gallego.
Editorial: SM
Páginas: 477
Precio: 14,95 €
Sinopsis
Viana, la única hija del duque de Rocagrís, está prometida al joven Robian de Castelmar desde que ambos eran niños. Los dos se aman y se casarán en primavera. Sin embargo, durante los festejos del solsticio de invierno, un arisco montaraz advierte al rey de Nortia y sus caballeros de la amenaza de los bárbaros de las estepas... y tanto Robian como el duque se ven obligados a marchar a la guerra. En tales circunstancias, una doncella como Viana no puede hacer otra cosa que esperar su regreso... y, tal vez, prestar atención a las leyendas que se cuentan sobre el Gran Bosque... el lugar donde los árboles cantan.
*********************************************************************************
Hacía mucho que no leía a Laura, demasiado, y ha sido bonito reencontrarme con su prosa y su estilo ya tan familiar para mí. Varios de los libros de Laura (con excepción de las trilogías) los compré y leí como un antídoto contra algún tipo de problema personal. Son como un refugio, me ofrecen una ocasión para perderme y olvidarme de mis problemas... en general toda la literatura lo hace, pero los de Laura me "protegen" de manera más especial. En este caso, tuve problemas con la universidad que en principio ya están arreglados (¡Wiiiii! Ya soy Filóloga, aunque no me lo creeré hasta que tenga el título en mis manos)
Y tengo que decir que el libro ha conseguido su cometido... me atrapó desde la primera página hasta la última, consiguió hacerme sentir justo lo que necesitaba. Me enredó en un cuento de hadas de los que te cuentan cuando eres niña, de esos que no necesitas comprender y que en muchos casos no tienen una base demasiado estable, pero que te llenan de magia. Así es este libro. ¡Eso no significa que me haya apasionado! No es la clase de libro a la que siempre vuelves, una y otra vez, pasen los años que pasen. Pero es un bonito cuento que le da un granito de arena más a la pequeña montaña de la felicidad.
La historia es interesante, situada en una época medieval que nos ofrece una visión distinta a lo que estamos acostumbrados últimamente. Recuerdo haber leído por ahí que a Laura le había encantado escribir este libro, ya que como sabrá aquel que haya leído su biografía todo su doctorado se ha centrado en las novelas de caballerías. Y en honor a ellas, cada capítulo empieza con unas pocas palabras sobre lo que va a acontecer en las siguientes páginas, al más puro estilo quijotesco. La ambientación sin embargo, no es tan extraordinaria como en otros libros ambientados en el medievo. Tengo muy reciente la lectura de Los pilares de la tierra y La catedral del mar, y aunque las comparaciones son odiosas, es evidente que NO estamos hablando de la misma clase de lectura, la visión del estilo de vida medieval que presenta Laura es mucho más light, a pesar de algunas escenas un tanto sangrientas, y el ambiente que se respira no está lo suficientemente elaborado, en mi opinión. Y es que uno de los grandes problemas del libro, desde mi punto de vista, es que está demasiado centrado en el personaje principal. Ni siquiera el lugar donde los árboles cantan tiene verdadera relevancia, a pesar de ser central para la historia, y apenas ocupa unas cuantas páginas. En mi opinión, un título como "De cómo Viana Rocagrís pasó a la historia de la tierra de Nortia" habría sido mucho más apropiado, aunque por supuesto no tan bello. La primera mitad del libro es Viana, Viana y más Viana. La segunda sigue siendo más de lo mismo, pero en este caso también es Uri. ¡Ay, mi Uri! Lo MEJOR de la novela, y uno de los mejores personajes que Laura ha creado, a pesar de que no tiene tanto peso como otros y su personalidad queda necesariamente sin desarrollar del todo. Pero esa ternura, esa inocencia... Volveré a leer el libro solo para reencontrarme con Uri. Pero como iba diciendo, una de las grandes flaquezas del libro es lo mucho que se centra en Viana y en sus constantes meteduras de pata, injustificadas desde mi punto de vista. Hay personajes muy interesantes que no llegan a desarrollarse. Belicia, por ejemplo, me pareció un desperdicio. El personaje ofrecía muchísimas posibilidades, y aunque se le hace justicia (aunque no de la manera más deseable para muchos) en un capítulo concreto, creo que habría sido muy interesante saber algo más de ella. O quizá estoy equivocada y aparece en la medida perfecta, quizá es que me gustó mucho el personaje y me habría gustado tener más. Lobo también daba mucho más de sí. En general me he quedado con la desagradable sensación de que la historia en su conjunto podría haber sido mucho más desarrollada, y de que Laura la terminó con prisas, sobre todo hacia el final. Las últimas páginas son bellísimas, perfectas desde mi punto de vista, condensando el destino de los personajes en unas pocas palabras, como se hace en los cuentos. Pero eso es el epílogo. ¿Qué hay del último capítulo? Insuficiente, a mi parecer, muy de estar en casa. Me imaginaba algo más glorioso, más épico, porque al fin y al cabo la novel se desarrolla en un ambiente de historias épicas, y la de Viana no lo es. Para mí, en ningún momento deja de ser una chiquilla con serios problemas de autoestima y obediencia, no es la heroína que esperaba, la heroína en la que podría haberse convertido si el final hubiese sido de otra manera.
Por último, hay algo que me enfada mucho y que las editoriales no dejan de hacer. En un intento por extender el rango de edad de los lectores, a los que somos más adultos nos dejan con ganas de más. Entiendo que niños de 10 años puedan estar interesado en comprar y leer esta novela, pero los de 22 también lo estamos, y me parece que no tiene sentido, teniendo en cuenta la de cosas que hoy en día se ven en televisión en horario infantil, que se trate de disimular en este tipo de novelas cosas obvias para todo el mundo. En fin, ya escribiré una entrada extendiendo más este tema.
En definitiva, ¡que nada de esto os desanime! Soy una persona muy crítica, y mis opiniones siempre suelen ser duras y atacan los puntos flojos, a no ser que algo me apasione tanto que me deje con la boca abierta. En el caso de Donde los árboles cantan, al ser una novela de Laura, no puedo ser 100% objetiva, y aunque os he contado la lista de cosas que me han faltado, también os aseguro que pasaréis unas horas mágicas con este libro entre las manos (aunque no en el sentido estricto de la palabra, la novela no es tan fantástica como lo son otros libros de la autora, y aunque hay dos o tres cosas sobrenaturales, no son el punto central de la historia).
Así que a la espera de crear un método original y bonito de puntuación, os diré que le doy a la novela un 7'5. Tendría un 9 por la idea, la estética y el personaje de Uri. Pero Viana comete demasiadas tonterías a lo largo de la novela, y aunque le pudiera tener cariño al personaje, eso le resta puntos.
12 de junio de 2013
París, la Ciudad del Amor
Buenas, mis lectores!
Esta es la segunda vez hoy que comienzo a escribir una entrada. Espero que al menos esta sí llegue a su destino (eso parece). El blog, como blog literario, parece que no levanta cabeza. Pero es que cada vez que me propongo publicar una reseña, ¡algo me lo impide!
Hoy he tenido un agradable descanso del trabajo a las dos de la tarde, no tenía que volver hasta las cuatro. Puesto que ya había comido, me he dicho "¡voy a escribir una reseña!", así que me he dado un paseo hasta Champ de Mars, para sentarme al pie de un árbol a respirar algo de aire fresco y escribir tranquilamente la reseña de Donde los árboles cantan, el último libro que he leído. Las expectativas eran altas, no hacía ni mucho frío ni mucho calor, el césped estaba agradable y no manchaba, la mayoría de la gente estaba en la zona central del parque... y la tranquilidad y paz eran casi absolutas. Solo la Torre parecía ser consciente de mi presencia allí.
Y entonces, cuando apenas llevaba 15 minutos enfrascada en mi tarea, escucho una expresión de sorpresa detrás de mí. Me giro, y por el rabillo del ojo veo la silueta de un hombre rodeando el árbol en el que estoy sentada. Con mi ojo izquierdo espero verlo aparecer ante mí, en apenas unos segundos. Me había quitado los zapatos, así que no había tiempo de levantarse y salir corriendo, no había escapatoria. Así que con una sonrisa me preparo para aguantar la tormenta que se me viene encima.
"Bah..elle est jolie, la fille. Bonjour", me dice el desconocido, con una asqueroso tono que pretende ser sensual. "Bonjour" le contesto, y en seguida bajo la vista de nuevo a mi libreta (si, libreta, cuaderno, agenda, como lo queráis llamar. Después lo paso al ordenador)
El hombre, que parece proceder del medio Oriente y tener entre 30 y 40 años, se sienta a mi lado sin ser invitado. Me empieza a preguntar que cómo me llamo, que si me molesta (obvio), que si me puede invitar a un café. Le respondo con evidente actitud de estar ocupada, mirando hacia abajo después de cada intervención. Me quiere dar su número, pero le digo que no me interesa, que tengo novio. Aún así el tipo se saca un papel del bolsillo, lo apunta, y me lo dejo al lado, cerca de mis zapatillas. Solo consigo que se vaya cuando percibe que mi rostro, del cual la sonrisa amable había desaparecido hacía mucho, se está tornando en una mueca de claro fastidio. Podría haberme ido de allí antes, dejándolo con la palabra en la boca, pero qué demonios, ¡ese era mi arbolito! Y esa mi hora de descanso, yo había llegado allí con unas firmes intenciones que nadie iba a alterar tan fácilmente, así que no lo iba a dejar sin luchar por él, y por suerte al final gané.
Así que vuelvo a respirar tranquila y a concentrarme en mi trabajo. Cuál es mi sorpresa cuando, 10 minutos después, sumida ya en mis pensamientos sobre Viana Rocagrís, veo aparecer ante mí a dos hombres que se sientan en un banco cercano. Disimuladamente acierto a ver cómo uno de ellos hace un gesto de cabeza en mi dirección, y con un suspiro resignado y una maldición me resigno a esperar mientras el hombre se aproxima hacia mí. "Bonjour!" de nuevo. En este caso, el tipo, un chulo de pies a cabeza que parece tenérselo bastante creído (no se por qué, se daría fuerzas a sí mismo pensando en su camisetita apretada, su collarcito de plata o su reluciente pelo engominado), pensando que jamás sería rechazado, se acuclilla MUY cerca de mí, tan cerca que tengo que inclinar mi cuerpo en la dirección opuesta. Ya no me queda paciencia, así que a este ni le sonrío. A la pregunta de "Qui êtes vous?" le contesto con "une personne". Pero eso no parece desalentarlo. Por un momento, el miedo a haber sido demasiado maleducada me vence, y lo miro a la cara mientras pienso en elaborar algo más formal, pero en sus ojos veo que él está ahí para lo que ambos sabemos muy bien. Su cara lascivosa casi me hace vomitar. No estoy siendo maleducada, de hecho estoy siendo bastante decente por no llamar a un policía. Él insiste, me cuenta que es de Algeria, me dedica no se cuántos piropos, también quiere invitarme a un café, incluso me dice que vendrá a por mí en 10 minutos cuando yo haya terminado lo que estaba haciendo (WTF?). Cuando por fin comprende que quiero que se vaya lo hace, pero con cara de "no sabes lo que te pierdes". Poco después, muy enfadada, me levanto del césped. Mi arbolito ha perdido todo su encanto, toda la paz y tranquilidad que prometía. Así que aquí estoy, en el Starbucks más cercano (Motte Piquet), sentada en un cómodo sofá, con mi Mocca Blanc (I know) al alcance de mi mano, y mi libretita sobre las piernas, escribiendo estas palabras, y convirtiéndome en uno más de esos "pretenders" de los que Carrie Bradshaw habla. Aunque en este caso, mi apariencia no debe ser muy pretenciosa. Mi cuadernito de imitación de Moleskine debe parecerles muy arcaico a las cinco manzanitas mordidas que de un vistazo he visto brillando a mi alrededor, y este es un Starbucks pequeño. En cualquier caso, este parece ser el único lugar del mundo al que una mujer puede ir sola sin que ningún deseoso de carne fresca se le acerque, o al menos así es aquí, en París, ¡os lo aseguro! Maravilla para algunas, pesadilla para otras (entre las que me incluyo), así es la ciudad del amor, en ella una chica joven NO puede andar sin compañía. Muy bien recuerdo al vigilante del Musée de L'Orangerie que me quería pintar desnuda, alegando que sería más bonito que los cuadros de mujeres desnudas de Picasso que él tenía el trabajo de velar. ¡Y yo no soy ninguna belleza! ¿Es que solo por ser mujer llevo un cartel en la cara pidiendo guerra? Este tipo de cosas me hacen sentir verdaderamente identificada con Viana. ¡Qué martirio ser fémina! ¡De verdad os digo que a veces es un martirio!
Esta es la segunda vez hoy que comienzo a escribir una entrada. Espero que al menos esta sí llegue a su destino (eso parece). El blog, como blog literario, parece que no levanta cabeza. Pero es que cada vez que me propongo publicar una reseña, ¡algo me lo impide!
Hoy he tenido un agradable descanso del trabajo a las dos de la tarde, no tenía que volver hasta las cuatro. Puesto que ya había comido, me he dicho "¡voy a escribir una reseña!", así que me he dado un paseo hasta Champ de Mars, para sentarme al pie de un árbol a respirar algo de aire fresco y escribir tranquilamente la reseña de Donde los árboles cantan, el último libro que he leído. Las expectativas eran altas, no hacía ni mucho frío ni mucho calor, el césped estaba agradable y no manchaba, la mayoría de la gente estaba en la zona central del parque... y la tranquilidad y paz eran casi absolutas. Solo la Torre parecía ser consciente de mi presencia allí.
Y entonces, cuando apenas llevaba 15 minutos enfrascada en mi tarea, escucho una expresión de sorpresa detrás de mí. Me giro, y por el rabillo del ojo veo la silueta de un hombre rodeando el árbol en el que estoy sentada. Con mi ojo izquierdo espero verlo aparecer ante mí, en apenas unos segundos. Me había quitado los zapatos, así que no había tiempo de levantarse y salir corriendo, no había escapatoria. Así que con una sonrisa me preparo para aguantar la tormenta que se me viene encima.
"Bah..elle est jolie, la fille. Bonjour", me dice el desconocido, con una asqueroso tono que pretende ser sensual. "Bonjour" le contesto, y en seguida bajo la vista de nuevo a mi libreta (si, libreta, cuaderno, agenda, como lo queráis llamar. Después lo paso al ordenador)
El hombre, que parece proceder del medio Oriente y tener entre 30 y 40 años, se sienta a mi lado sin ser invitado. Me empieza a preguntar que cómo me llamo, que si me molesta (obvio), que si me puede invitar a un café. Le respondo con evidente actitud de estar ocupada, mirando hacia abajo después de cada intervención. Me quiere dar su número, pero le digo que no me interesa, que tengo novio. Aún así el tipo se saca un papel del bolsillo, lo apunta, y me lo dejo al lado, cerca de mis zapatillas. Solo consigo que se vaya cuando percibe que mi rostro, del cual la sonrisa amable había desaparecido hacía mucho, se está tornando en una mueca de claro fastidio. Podría haberme ido de allí antes, dejándolo con la palabra en la boca, pero qué demonios, ¡ese era mi arbolito! Y esa mi hora de descanso, yo había llegado allí con unas firmes intenciones que nadie iba a alterar tan fácilmente, así que no lo iba a dejar sin luchar por él, y por suerte al final gané.
Así que vuelvo a respirar tranquila y a concentrarme en mi trabajo. Cuál es mi sorpresa cuando, 10 minutos después, sumida ya en mis pensamientos sobre Viana Rocagrís, veo aparecer ante mí a dos hombres que se sientan en un banco cercano. Disimuladamente acierto a ver cómo uno de ellos hace un gesto de cabeza en mi dirección, y con un suspiro resignado y una maldición me resigno a esperar mientras el hombre se aproxima hacia mí. "Bonjour!" de nuevo. En este caso, el tipo, un chulo de pies a cabeza que parece tenérselo bastante creído (no se por qué, se daría fuerzas a sí mismo pensando en su camisetita apretada, su collarcito de plata o su reluciente pelo engominado), pensando que jamás sería rechazado, se acuclilla MUY cerca de mí, tan cerca que tengo que inclinar mi cuerpo en la dirección opuesta. Ya no me queda paciencia, así que a este ni le sonrío. A la pregunta de "Qui êtes vous?" le contesto con "une personne". Pero eso no parece desalentarlo. Por un momento, el miedo a haber sido demasiado maleducada me vence, y lo miro a la cara mientras pienso en elaborar algo más formal, pero en sus ojos veo que él está ahí para lo que ambos sabemos muy bien. Su cara lascivosa casi me hace vomitar. No estoy siendo maleducada, de hecho estoy siendo bastante decente por no llamar a un policía. Él insiste, me cuenta que es de Algeria, me dedica no se cuántos piropos, también quiere invitarme a un café, incluso me dice que vendrá a por mí en 10 minutos cuando yo haya terminado lo que estaba haciendo (WTF?). Cuando por fin comprende que quiero que se vaya lo hace, pero con cara de "no sabes lo que te pierdes". Poco después, muy enfadada, me levanto del césped. Mi arbolito ha perdido todo su encanto, toda la paz y tranquilidad que prometía. Así que aquí estoy, en el Starbucks más cercano (Motte Piquet), sentada en un cómodo sofá, con mi Mocca Blanc (I know) al alcance de mi mano, y mi libretita sobre las piernas, escribiendo estas palabras, y convirtiéndome en uno más de esos "pretenders" de los que Carrie Bradshaw habla. Aunque en este caso, mi apariencia no debe ser muy pretenciosa. Mi cuadernito de imitación de Moleskine debe parecerles muy arcaico a las cinco manzanitas mordidas que de un vistazo he visto brillando a mi alrededor, y este es un Starbucks pequeño. En cualquier caso, este parece ser el único lugar del mundo al que una mujer puede ir sola sin que ningún deseoso de carne fresca se le acerque, o al menos así es aquí, en París, ¡os lo aseguro! Maravilla para algunas, pesadilla para otras (entre las que me incluyo), así es la ciudad del amor, en ella una chica joven NO puede andar sin compañía. Muy bien recuerdo al vigilante del Musée de L'Orangerie que me quería pintar desnuda, alegando que sería más bonito que los cuadros de mujeres desnudas de Picasso que él tenía el trabajo de velar. ¡Y yo no soy ninguna belleza! ¿Es que solo por ser mujer llevo un cartel en la cara pidiendo guerra? Este tipo de cosas me hacen sentir verdaderamente identificada con Viana. ¡Qué martirio ser fémina! ¡De verdad os digo que a veces es un martirio!
7 de junio de 2013
Orgullo y PERjuicio
Sí, lo se, este blog comienza a parecerse cada vez más a un blog de cine y no a uno de literatura, como correspondía a la idea original. Pero qué le voy a hacer... trataré de que dos de mis grandes pasiones sean capaz de convivir bajo el mismo "techo".
En cualquier caso, esta entrada no es para hablar concretamente de cine, sino para hablar un error imperdonable del que me di cuenta hace años y que hasta ahora no había podido denunciar públicamente.
Ayer por la noche, dada la ausencia de un plan mejor, me puse a ver por enésima vez mi adorada "Orgullo y Prejuicio", o, ya que la vi en versión original, digamos mejor "Pride and Prejudice". Y he decidido que a no ser que no me quede más remedio, nunca más la voy a ver doblada, tan solo para evitar que no me chirríen los oídos. Un trabajo de traducción mal hecho es una pena, pero un trabajo de traducción mal hecho para el cual cuentas con la FUENTE ORIGINAL, la novela de Jane Austen, en inglés, español, y cualquier otro idioma que quieras, e incluso con una maravillosa adaptación a televisión como fue la mini-serie de la BBC, de la que también puedes beber en el idioma original o incluso en español para ver lo que otros ya habían hecho perfectamente antes que tú, es un INSULTO a todos los estudiantes de Traducción y Filología que andan sin trabajo por el mundo (y debo incluirme, porque el trabajo que yo estoy haciendo no cuenta :( ) y que lo habrían hecho correctamente en un abrir y cerrar de ojos.
No entiendo cómo una película de tal magnitud, presentada en cada cine de España (y del mundo, aunque eso aquí no importe), basada en una novela tan conocida y leída por millones de personas, puede tener en su traducción un error tan gordo sin que al culpable le hayan cortado la cabeza.
¿Y cuál es el error en cuestión que tanto me ha indignado? Se trata de una escena en la que Caroline Bingley le pide a Lizzy que se levante del sillón para "refrescarse" y que den juntas un paseo por la habitación, en la que también están Charles y Darcy. Ella le pide a Darcy que se una a lo que este contesta haciendo un par de bromas. Caroline quiere castigarlo y a Lizzy no se le ocurre más que reírse de él, criticarlo, pero Caroline defiende que Darcy es un hombre impecable, sin falta alguna. Lizzy le pregunta entonces a Darcy si eso es cierto, si no tiene ningún defecto. A lo que Darcy responde, (y aquí viene el gran error) que quizá uno de sus defectos sea, en sus propias palabras, que es incapaz de "perdonar los vicios y las faltas de los demás. En mi opinión, lo que se ha perdido perdido está."
Mi primera reacción, cuando vi la película por primera vez allá por 2005, y a pesar de tener solo 15 años en aquel entonces, fue algo así como...."eh? wtf?" "¿Qué tiene que ver la primera parte de la frase con la segunda?" Se me quedó una sensación muy rara, porque aquel parecía ser un momento clave de la película (y en efecto, lo es), trascendente, pero lo que acababa de decir Darcy no significaba absolutamente nada, y por supuesto no justificaba la cara de Lizzy al escuchar esas palabras. Pero lo ignoré, no era más que una ligera sensación desagradable de que algo que no cuadraba acababa de pasar por delante de mis ojos. Incluso recuerdo haber leído el libro en español por aquel entonces, pero tampoco me dí cuenta, estaba más preocupada por conseguir que mi madre me dejara usar tacones XD.
Unos años después, sin embargo, allá por el 2010 "Pride and Prejudice" apareció como lectura obligatoria en mi asignatura de Literatura Inglesa de segundo de carrera. Y entonces sí, lo leí en inglés, por fin. Y aquella duda que ya tuviera 5 años atrás fue respondida, ya que en la versión original escrita, lo que Darcy dice es más bien (las citas están sujetas a mi memoria ya que no tengo ni los libros ni las películas delante y podría confundirme en algún detalle):
""My good opinion, once lost, is lost forever"".
Algo que NUNCA, bajo ninguna circunstancia, puede traducirse como:
"" En mi opinión, lo que se ha perdido, perdido está"".
¡¡¡¡No tiene NADA que ver!!!
Lo peor es que el Darcy de la película, Matthew MacFadyen, lo dice claro como el agua. Así que la persona encargada de hacer la traducción ni siquiera tenía que hacer un trabajo de investigación sobre el asunto. No tenía más que escuchar las palabras del actor, y de haber investigado, se habría encontrado como mínimo con 3 o 4 fuentes que le habrían guiado correctamente.
Lo que Darcy dice, y que de hecho es trascendental para el resto de la película y para entender al personaje, es que es una persona a la que le cuesta perdonar, muy juiciosa, alguien cuya buena opinión sobre algo, una vez se pierde, perdida está. Alguien a quien no convences haciéndole la pelota después si ya le has demostrado que no mereces su respeto.
Aún me pregunto cómo puede ser que aquella cacofonía (no puedo llamarlo de otra manera) haya pasado inadvertida por delante de decenas de ojos antes de salir en los cines, y lo que es peor, en DVD. ¿Cómo pudieron permitirlo? ¿Es que estaban haciendo sudokus en lugar de prestarle atención a su trabajo? A mí me habrían suspendido mi asignatura de Traducción General por menos que eso. Si una alumna de segundo de Filología Inglesa es capaz de darse cuenta del error... algo tiene que andar muy mal para que quien se encargó de esto tenga un trabajo tan importante y por el que yo me moriría (y muchas otras personas) y que sin embargo yo, y esas mismas personas, estemos en la calle.
En cualquier caso, esta entrada no es para hablar concretamente de cine, sino para hablar un error imperdonable del que me di cuenta hace años y que hasta ahora no había podido denunciar públicamente.
Ayer por la noche, dada la ausencia de un plan mejor, me puse a ver por enésima vez mi adorada "Orgullo y Prejuicio", o, ya que la vi en versión original, digamos mejor "Pride and Prejudice". Y he decidido que a no ser que no me quede más remedio, nunca más la voy a ver doblada, tan solo para evitar que no me chirríen los oídos. Un trabajo de traducción mal hecho es una pena, pero un trabajo de traducción mal hecho para el cual cuentas con la FUENTE ORIGINAL, la novela de Jane Austen, en inglés, español, y cualquier otro idioma que quieras, e incluso con una maravillosa adaptación a televisión como fue la mini-serie de la BBC, de la que también puedes beber en el idioma original o incluso en español para ver lo que otros ya habían hecho perfectamente antes que tú, es un INSULTO a todos los estudiantes de Traducción y Filología que andan sin trabajo por el mundo (y debo incluirme, porque el trabajo que yo estoy haciendo no cuenta :( ) y que lo habrían hecho correctamente en un abrir y cerrar de ojos.
No entiendo cómo una película de tal magnitud, presentada en cada cine de España (y del mundo, aunque eso aquí no importe), basada en una novela tan conocida y leída por millones de personas, puede tener en su traducción un error tan gordo sin que al culpable le hayan cortado la cabeza.
¿Y cuál es el error en cuestión que tanto me ha indignado? Se trata de una escena en la que Caroline Bingley le pide a Lizzy que se levante del sillón para "refrescarse" y que den juntas un paseo por la habitación, en la que también están Charles y Darcy. Ella le pide a Darcy que se una a lo que este contesta haciendo un par de bromas. Caroline quiere castigarlo y a Lizzy no se le ocurre más que reírse de él, criticarlo, pero Caroline defiende que Darcy es un hombre impecable, sin falta alguna. Lizzy le pregunta entonces a Darcy si eso es cierto, si no tiene ningún defecto. A lo que Darcy responde, (y aquí viene el gran error) que quizá uno de sus defectos sea, en sus propias palabras, que es incapaz de "perdonar los vicios y las faltas de los demás. En mi opinión, lo que se ha perdido perdido está."
Mi primera reacción, cuando vi la película por primera vez allá por 2005, y a pesar de tener solo 15 años en aquel entonces, fue algo así como...."eh? wtf?" "¿Qué tiene que ver la primera parte de la frase con la segunda?" Se me quedó una sensación muy rara, porque aquel parecía ser un momento clave de la película (y en efecto, lo es), trascendente, pero lo que acababa de decir Darcy no significaba absolutamente nada, y por supuesto no justificaba la cara de Lizzy al escuchar esas palabras. Pero lo ignoré, no era más que una ligera sensación desagradable de que algo que no cuadraba acababa de pasar por delante de mis ojos. Incluso recuerdo haber leído el libro en español por aquel entonces, pero tampoco me dí cuenta, estaba más preocupada por conseguir que mi madre me dejara usar tacones XD.
Unos años después, sin embargo, allá por el 2010 "Pride and Prejudice" apareció como lectura obligatoria en mi asignatura de Literatura Inglesa de segundo de carrera. Y entonces sí, lo leí en inglés, por fin. Y aquella duda que ya tuviera 5 años atrás fue respondida, ya que en la versión original escrita, lo que Darcy dice es más bien (las citas están sujetas a mi memoria ya que no tengo ni los libros ni las películas delante y podría confundirme en algún detalle):
""My good opinion, once lost, is lost forever"".
Algo que NUNCA, bajo ninguna circunstancia, puede traducirse como:
"" En mi opinión, lo que se ha perdido, perdido está"".
¡¡¡¡No tiene NADA que ver!!!
Lo peor es que el Darcy de la película, Matthew MacFadyen, lo dice claro como el agua. Así que la persona encargada de hacer la traducción ni siquiera tenía que hacer un trabajo de investigación sobre el asunto. No tenía más que escuchar las palabras del actor, y de haber investigado, se habría encontrado como mínimo con 3 o 4 fuentes que le habrían guiado correctamente.
Lo que Darcy dice, y que de hecho es trascendental para el resto de la película y para entender al personaje, es que es una persona a la que le cuesta perdonar, muy juiciosa, alguien cuya buena opinión sobre algo, una vez se pierde, perdida está. Alguien a quien no convences haciéndole la pelota después si ya le has demostrado que no mereces su respeto.
Aún me pregunto cómo puede ser que aquella cacofonía (no puedo llamarlo de otra manera) haya pasado inadvertida por delante de decenas de ojos antes de salir en los cines, y lo que es peor, en DVD. ¿Cómo pudieron permitirlo? ¿Es que estaban haciendo sudokus en lugar de prestarle atención a su trabajo? A mí me habrían suspendido mi asignatura de Traducción General por menos que eso. Si una alumna de segundo de Filología Inglesa es capaz de darse cuenta del error... algo tiene que andar muy mal para que quien se encargó de esto tenga un trabajo tan importante y por el que yo me moriría (y muchas otras personas) y que sin embargo yo, y esas mismas personas, estemos en la calle.
5 de abril de 2013
Cloud Atlas y Anna Karenina: Las grandes ignoradas por los Oscars 2013
What is an ocean, but a multitude of drops?
Hace ya unos meses tuve la oportunidad de ver "Anna Karenina" en París, mucho antes de que saliera en España, donde ahora mismo la tenéis en cartelera. La vi en versión original, una delicia para los oídos. Llegué al cine pensando en "Orgullo y Prejuicio" y "Expiación", y la verdad es que durante los primeros minutos dadas mis expectativas, me sentí un poco fuera de lugar, porque "Anna Karenina" da un paso más, un paso gigante. En esta película, el arte cobra vida. Y exactamente lo mismo podría decirse de "Cloud Atlas". Ambas son puro arte. Y ambas han sido ignoradas por los Oscars. Esta última la vi recientemente, y la verdad es que no me sentía muy inclinada a verla: ¿por qué no había oído hablar de ella? ¿Cómo podía ser que, contando con actores tan famosos, ni siquiera la hubiese oído mencionar durante los Oscars? Solo la conocía porque la había visto en algún cartel del metro. Pero ví el trailer, y me intrigó tanto que no pude evitar ir al cine.
Es curioso que la lección que parecemos haber comprendido ya en otros campos del arte, como en la pintura o la escultura, no la hayamos aprendido aún en el cine, y parece que tampoco en la literatura. La frase "a poem should not mean, but be" podría ser trasladada a todas las artes, y se aplica más que nunca a estas dos películas. El arte no debe significar, sino ser. Una película, no tiene por qué ser únicamente un relato contado visualmente. Una película debe existir por sí misma, debe ser creación, novedad, y debe tener alma. Para mí, aquellos a quien no les gustaron ninguna de las dos películas (suelen ser los mismos) son aquellos que no se emocionan delante de un cuadro impresionista, los que dicen "esto lo podría pintar mi hijo", los que vienen a París por tercera vez, y por tercera vez suben a la Torre Eiffel, pagando 10euros y una cola de 3/4 horas o se pegan codazos hasta hacerse un hueco ante la Mona Lisa, se hacen una foto, y salen corriendo de nuevo, pero que sienten picor si les dices que "pierdan" la mañana entrando a Orsay o Pompidou.
El arte no le debe nada a nadie. El arte no tiene por qué dar explicaciones. Es como es.
Yo soy profundamente partidaria de ambas posturas, la verdad. Creo que ambas tienen valor y por lo general deben coexistir en la misma obra, buscando siempre el equilibrio adecuado. Pero por desgracia, en cuanto se nos pone una película delante que significa poco y ES mucho, nos acobardamos y salimos del cine sin haber comprendido nada. El espectador medio es vago, va al cine porque asume que es más cómodo que leer un libro o entrar a un museo. Algo parecido pasa con la música: ambos son artes en las cuales el receptor tiene un papel más ligero que el de, por ejemplo, un lector. Y por desgracia eso está provocando que ambas artes se degraden constantemente. No me voy a meter en la música, porque eso merece otro blog aparte. Pero cine... mis esperanzas van muriendo poco a poco al comprobar lo que ha pasado con estas dos películas.
Por favor, ¡vedlas! La luz, el color, la música... la estética en ambas es mágica. Sobre todo en "Anna Karenina". El relato ya lo conocemos, o al menos casi todos sabemos algo sobre la obra y principalmente su final. No nos está contando nada nuevo, y es que lo importante no es lo que nos cuenta, sino cómo nos lo cuenta. Es una maravilla.
"Cloud Atlas", sin embargo, sí que nos está contando algo, más o menos nuevo dependiendo de la historia (durante la película se entremezclan seis historias diferentes en las cuales aparecen prácticamente los mismos actores, haciendo personajes diferentes pero que parecen, en algunos casos, tener mucho que ver entre sí). Pero del mismo modo, lo que nos cuenta queda relegado a un segundo lugar debido a cómo nos lo cuenta. No quiero decir nada sobre esta película. Yo no tenía ni idea de lo que iba a pasar, ni la tuve durante las primeras dos horas, pero salí del cine con una sonrisa de oreja a oreja y con un sentimiento de optimismo y esperanza como pocas veces antes había sentido. Solo os diré que hacía mucho tiempo que no veía NADA igual, y que es una maravilla ver que aún queda gente viva haciendo arte de verdad, y no copiando lo que otros han hecho ya cientos de veces. La pena es que el espectador no haya sabido responder, no haya estado a la altura de lo que se le ofrecía. Qué triste, de verdad.
Pese a todo, de ningún modo estoy menospreciando lo que ha aparecido por los Oscars este año. Soy una fanática amante de "Les Misérables". Me basta escuchar 10 segundos de cualquiera de las canciones de la obra para ponerme a temblar. Y "Argo" realmente me encantó. Las demás no las he visto, aunque estoy deseando ver "La vida de Pi".
Pero las dos películas de las que hablo merecían algo más de atención, creo yo. Si no se las da la Academia, al menos se la podemos dar nosotros. Quizá con el tiempo reciban la posición que merecen, sobre todo "Cloud Atlas". Al fin y al cabo, siempre acaba ocurriendo lo mismo con el arte.
Pd. Atención al momento videoclip de "Fun." durante la historia del compositor. Qué maravilla. Qué belleza.
Hace ya unos meses tuve la oportunidad de ver "Anna Karenina" en París, mucho antes de que saliera en España, donde ahora mismo la tenéis en cartelera. La vi en versión original, una delicia para los oídos. Llegué al cine pensando en "Orgullo y Prejuicio" y "Expiación", y la verdad es que durante los primeros minutos dadas mis expectativas, me sentí un poco fuera de lugar, porque "Anna Karenina" da un paso más, un paso gigante. En esta película, el arte cobra vida. Y exactamente lo mismo podría decirse de "Cloud Atlas". Ambas son puro arte. Y ambas han sido ignoradas por los Oscars. Esta última la vi recientemente, y la verdad es que no me sentía muy inclinada a verla: ¿por qué no había oído hablar de ella? ¿Cómo podía ser que, contando con actores tan famosos, ni siquiera la hubiese oído mencionar durante los Oscars? Solo la conocía porque la había visto en algún cartel del metro. Pero ví el trailer, y me intrigó tanto que no pude evitar ir al cine.
Es curioso que la lección que parecemos haber comprendido ya en otros campos del arte, como en la pintura o la escultura, no la hayamos aprendido aún en el cine, y parece que tampoco en la literatura. La frase "a poem should not mean, but be" podría ser trasladada a todas las artes, y se aplica más que nunca a estas dos películas. El arte no debe significar, sino ser. Una película, no tiene por qué ser únicamente un relato contado visualmente. Una película debe existir por sí misma, debe ser creación, novedad, y debe tener alma. Para mí, aquellos a quien no les gustaron ninguna de las dos películas (suelen ser los mismos) son aquellos que no se emocionan delante de un cuadro impresionista, los que dicen "esto lo podría pintar mi hijo", los que vienen a París por tercera vez, y por tercera vez suben a la Torre Eiffel, pagando 10euros y una cola de 3/4 horas o se pegan codazos hasta hacerse un hueco ante la Mona Lisa, se hacen una foto, y salen corriendo de nuevo, pero que sienten picor si les dices que "pierdan" la mañana entrando a Orsay o Pompidou.
El arte no le debe nada a nadie. El arte no tiene por qué dar explicaciones. Es como es.
Yo soy profundamente partidaria de ambas posturas, la verdad. Creo que ambas tienen valor y por lo general deben coexistir en la misma obra, buscando siempre el equilibrio adecuado. Pero por desgracia, en cuanto se nos pone una película delante que significa poco y ES mucho, nos acobardamos y salimos del cine sin haber comprendido nada. El espectador medio es vago, va al cine porque asume que es más cómodo que leer un libro o entrar a un museo. Algo parecido pasa con la música: ambos son artes en las cuales el receptor tiene un papel más ligero que el de, por ejemplo, un lector. Y por desgracia eso está provocando que ambas artes se degraden constantemente. No me voy a meter en la música, porque eso merece otro blog aparte. Pero cine... mis esperanzas van muriendo poco a poco al comprobar lo que ha pasado con estas dos películas.
Por favor, ¡vedlas! La luz, el color, la música... la estética en ambas es mágica. Sobre todo en "Anna Karenina". El relato ya lo conocemos, o al menos casi todos sabemos algo sobre la obra y principalmente su final. No nos está contando nada nuevo, y es que lo importante no es lo que nos cuenta, sino cómo nos lo cuenta. Es una maravilla.
"Cloud Atlas", sin embargo, sí que nos está contando algo, más o menos nuevo dependiendo de la historia (durante la película se entremezclan seis historias diferentes en las cuales aparecen prácticamente los mismos actores, haciendo personajes diferentes pero que parecen, en algunos casos, tener mucho que ver entre sí). Pero del mismo modo, lo que nos cuenta queda relegado a un segundo lugar debido a cómo nos lo cuenta. No quiero decir nada sobre esta película. Yo no tenía ni idea de lo que iba a pasar, ni la tuve durante las primeras dos horas, pero salí del cine con una sonrisa de oreja a oreja y con un sentimiento de optimismo y esperanza como pocas veces antes había sentido. Solo os diré que hacía mucho tiempo que no veía NADA igual, y que es una maravilla ver que aún queda gente viva haciendo arte de verdad, y no copiando lo que otros han hecho ya cientos de veces. La pena es que el espectador no haya sabido responder, no haya estado a la altura de lo que se le ofrecía. Qué triste, de verdad.
Pese a todo, de ningún modo estoy menospreciando lo que ha aparecido por los Oscars este año. Soy una fanática amante de "Les Misérables". Me basta escuchar 10 segundos de cualquiera de las canciones de la obra para ponerme a temblar. Y "Argo" realmente me encantó. Las demás no las he visto, aunque estoy deseando ver "La vida de Pi".
Pero las dos películas de las que hablo merecían algo más de atención, creo yo. Si no se las da la Academia, al menos se la podemos dar nosotros. Quizá con el tiempo reciban la posición que merecen, sobre todo "Cloud Atlas". Al fin y al cabo, siempre acaba ocurriendo lo mismo con el arte.
Pd. Atención al momento videoclip de "Fun." durante la historia del compositor. Qué maravilla. Qué belleza.
19 de marzo de 2013
El motivo real de este blog
Hace unas semanas conocimos finalmente a la ganadora del concurso "La Caixa"/Plataforma Neo: Laia Soler, conocida entre los blogeros como Selene Lilac, coadministradora del blog "Alas de Papel" y autora de "Los días que nos separan", novela que ganó el concurso.
Recuerdo aquella mañana con nitidez. Evidentemente una parte de mí ya sabía que no había ganado el concurso, aunque la esperanza no se pierde hasta el final. Desde muy temprano en la mañana no hice otra cosa que seguir a Neo en mi cuenta de Twitter y esperar con ansiedad cada tweet mientras me mordía las uñas. Era la primera vez que me presentaba a un concurso similar, y esta era mi primera novela. Mi ignorancia había hecho crecer demasiado mi esperanza. Hacia las 10:30, Neo publicó un tweet que decía algo así como "el nombre de la ganadora se conocerá en unos instantes". Me entraron ganas de llorar, el corazón me latía desbocadamente. Y entonces aquel nombre: Laia Soler. Sentí una gran decepción pero al mismo tiempo una inmensa paz. Los meses de espera habían terminado, ya me había chocado con la realidad y aquel era el momento de ponerse a trabajar. Ya había decidido hacía mucho tiempo ir colgando mi novela en Internet en caso de no conseguir nada con el concurso, y hasta cierto punto era consciente de que Internet era el camino a seguir, la puerta que abre el camino a mi sueño y el de muchos de nosotros. Pero no tenía ni idea de hasta qué punto me era y me es necesario entrar en esta red, nunca mejor dicho.
Investigué a Laia, entré en su blog, leí sus reseñas. Wow! ¿De dónde saca el tiempo esta chica? Yo soy una negada para la informática, para las nuevas tecnologías. Jamás he tenido un blog (hasta ahora) y ni siquiera estoy segura de cómo utilizarlo.
Pero ahí no quedó la cosa. Cada mañana descubro nuevos tweets sobre reseñas de LDQNS, y por lo general, todos hablan maravillas de la novela (en cuanto vuelva a España, la leo) El caso es que cada vez que cotilleo a la persona en cuestión que ha escrito la reseña me encuentro con un usuario que en Twiter cuenta con cientos de seguidores, en algunos casos más de mil, y que administraban blogs literarios muy conocidos en la red similares al de Alas de Papel: reseñas, noticias, eventos, colaboraciones con editoriales y, en algunos casos, hasta novelas escritas por los propios administradores que podías descargar o leer allí mismo. ¿En qué mundo vivo yo?
Está claro que el talento sin trabajo duro no tiene recompensa. Hasta ahora, aparte familiares y amigos, nadie objetivo me ha dicho que tenga talento. Es hora de abrirse al mundo, de dejar a un lado la vergüenza, el miedo y las dudas. Es hora de mostrar lo que uno lleva dentro, porque si no ahí se quedará, pudriéndose. Y si resulta que no tengo talento, al menos habré trabajado duro. Por desgracia, escribir no me servirá de nada si no consigo que lo que escriba llegue a mis hipotéticos lectores. Ya se sabe que si un árbol cae en el bosque y nadie lo oye... en fin, ya sabéis a qué me refiero.
Esta entrada está, por tanto, dirigida a todos los blogeros que hayan podido sentirse identificados con ella. No es más que una tímida petición de formar parte de este mundo, de conectar con él, conocer a la gente que forma parte de él. Para mí, el acto de escribir es como curarse de una enfermedad: tu cerebro se contagia, la enfermedad se va expandiendo poco a poco por todo tu cuerpo hasta que eres presa de ella, y no queda más remedio que expulsarla a través de las palabras. Con cada idea que sale de mí y queda reflejada en mi pantalla del pc o en las libretas que suelo llevar conmigo me siento un poco mejor. Pero la realidad es que eso no es suficiente. Esas historias merecen ser leídas, merecen que se escuche su voz, porque esa es la única manera que tienen de vivir. Y ahora, ya se cómo hacerlo: esperar un golpe de suerte no sirve de nada y ninguna editorial va a apostar por alguien que no suponga una ganancia segura. Este es el camino, y ya es hora de empezar ;)
Recuerdo aquella mañana con nitidez. Evidentemente una parte de mí ya sabía que no había ganado el concurso, aunque la esperanza no se pierde hasta el final. Desde muy temprano en la mañana no hice otra cosa que seguir a Neo en mi cuenta de Twitter y esperar con ansiedad cada tweet mientras me mordía las uñas. Era la primera vez que me presentaba a un concurso similar, y esta era mi primera novela. Mi ignorancia había hecho crecer demasiado mi esperanza. Hacia las 10:30, Neo publicó un tweet que decía algo así como "el nombre de la ganadora se conocerá en unos instantes". Me entraron ganas de llorar, el corazón me latía desbocadamente. Y entonces aquel nombre: Laia Soler. Sentí una gran decepción pero al mismo tiempo una inmensa paz. Los meses de espera habían terminado, ya me había chocado con la realidad y aquel era el momento de ponerse a trabajar. Ya había decidido hacía mucho tiempo ir colgando mi novela en Internet en caso de no conseguir nada con el concurso, y hasta cierto punto era consciente de que Internet era el camino a seguir, la puerta que abre el camino a mi sueño y el de muchos de nosotros. Pero no tenía ni idea de hasta qué punto me era y me es necesario entrar en esta red, nunca mejor dicho.
Investigué a Laia, entré en su blog, leí sus reseñas. Wow! ¿De dónde saca el tiempo esta chica? Yo soy una negada para la informática, para las nuevas tecnologías. Jamás he tenido un blog (hasta ahora) y ni siquiera estoy segura de cómo utilizarlo.
Pero ahí no quedó la cosa. Cada mañana descubro nuevos tweets sobre reseñas de LDQNS, y por lo general, todos hablan maravillas de la novela (en cuanto vuelva a España, la leo) El caso es que cada vez que cotilleo a la persona en cuestión que ha escrito la reseña me encuentro con un usuario que en Twiter cuenta con cientos de seguidores, en algunos casos más de mil, y que administraban blogs literarios muy conocidos en la red similares al de Alas de Papel: reseñas, noticias, eventos, colaboraciones con editoriales y, en algunos casos, hasta novelas escritas por los propios administradores que podías descargar o leer allí mismo. ¿En qué mundo vivo yo?
Está claro que el talento sin trabajo duro no tiene recompensa. Hasta ahora, aparte familiares y amigos, nadie objetivo me ha dicho que tenga talento. Es hora de abrirse al mundo, de dejar a un lado la vergüenza, el miedo y las dudas. Es hora de mostrar lo que uno lleva dentro, porque si no ahí se quedará, pudriéndose. Y si resulta que no tengo talento, al menos habré trabajado duro. Por desgracia, escribir no me servirá de nada si no consigo que lo que escriba llegue a mis hipotéticos lectores. Ya se sabe que si un árbol cae en el bosque y nadie lo oye... en fin, ya sabéis a qué me refiero.
Esta entrada está, por tanto, dirigida a todos los blogeros que hayan podido sentirse identificados con ella. No es más que una tímida petición de formar parte de este mundo, de conectar con él, conocer a la gente que forma parte de él. Para mí, el acto de escribir es como curarse de una enfermedad: tu cerebro se contagia, la enfermedad se va expandiendo poco a poco por todo tu cuerpo hasta que eres presa de ella, y no queda más remedio que expulsarla a través de las palabras. Con cada idea que sale de mí y queda reflejada en mi pantalla del pc o en las libretas que suelo llevar conmigo me siento un poco mejor. Pero la realidad es que eso no es suficiente. Esas historias merecen ser leídas, merecen que se escuche su voz, porque esa es la única manera que tienen de vivir. Y ahora, ya se cómo hacerlo: esperar un golpe de suerte no sirve de nada y ninguna editorial va a apostar por alguien que no suponga una ganancia segura. Este es el camino, y ya es hora de empezar ;)
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